Constantemente nos vemos sumergidos en un océano de pensamientos, sin poder ver ni discernir, ni observar realmente con claridad. Nublados por olas de movimientos de la mente que busca por dónde ir, qué hacer; buscando esa seguridad protectora que tememos perder. Volviéndose borrosa nuestra visión. En ese momento sentimos que nos ahogamos. Sin poder respirar…