Había una flor que no sabía florecer. Rodeada de otras flores que habían abierto sus pétalos y lucían colores extravagantes y mágicos. Se preguntaba cómo debía hacerlo. Apenada intentaba concentrarse, pero nada. Salió de su tiesto y se acercó a sus vecinas. Unas flores hermosas con un color burdeos y una textura de terciopelo. -Disculpad,…