Enjaular en un suspiro un pájaro y ver como pierde su brillo, su libertad, su fuerza.
Sin embargo, sin perder lo único que le puede ayudar a volver a tomar el vuelo, se mantiene. La esperanza, mantiene con vida la luz que tenemos desde el nacimiento hasta más allá de la muerte.
Para seguir el camino sin desfallecer.
Por muchas pruebas que por el camino aparezcan y nos intenten mermar ese pequeño latido que nos mantiene en pie.
Buscando eso que nos da vida, brillo, felicidad erróneamente. Mirando a nuestro alrededor donde se puede encontrar para que nos salve y conseguir lo que queremos.
Cuando al caer de rodillas y nos damos cuenta con una sonrisa incrédula lo que tenemos en realidad.
La llave que nos lleva a nuestra salvación y libertad.
Alcanzando nuestra plenitud máxima, sintiendo en nuestro interior algo tan inmenso que no nos cabe en el pecho.
El amor y la ternura que buscábamos con tanto ahínco, durante años, se encontraba en ese preciso instante en lo que nuestros ojos vidriosos miraban con lágrimas de emoción.
¿Qué es realmente amar?
Es conocerse a uno mismo hasta el punto que te permite a la vez saber como es el otro.
Comprendiendo y aceptando por completo todo.
Con una mirada neutra sin rechazo, sin prejuicio, sin pena; tan solo observando, esperando lo que deseas expresar.