«Los recuerdos me atormentan… ojalá no hubiera… ojalá pudiera olvidarlos» Con lágrimas en los ojos me senté a su lado. Los ojos cristalinos de mi abuela me observaron con una cálida sonrisa.
«Recuerdos de toda una vida, para que jamás olvides de donde vienes con paso firme.
Nunca claro tendrás en tu andar a donde vas. Pero de tu pasado sacarás la fuerza para seguir tus pasos al dar.
Comprender de donde venimos nos ayuda a saber quienes somos en el momento presente.
El futuro es incierto, pues no existe.
El presente es lo que tienes hoy y el pasado es lo que te ha formado en tu despertar de un nuevo día.
Cuanto más en paz estemos con nuestro pasado más felices estaremos el día presente.
No miramos el pasado para convertirnos en sal por el temor que nos pueda causar su oscuridad. Sino para mirar con ojos complacientes cuanto hemos llegado a superar.
Por eso jamás hay que comparar ni menospreciar experiencia alguna.
Pues cada uno de nosotros la vivimos con nuestros propios ojos, mente y cuerpo.
Cuanto más nos miremos para formar una base fuerte desde el amor a nosotros mismos, más fácil será compartir espacio con los de nuestro alrededor.
Amarse a uno, aún con todo lo vivido y los errores cometidos, es lo más satisfactorio que obtendrás.
Pues es sobre lo único que tendrás poder en esta vida.
Por lo que deja a un lado toda preocupación o duda.
Bien sabes qué sensación es la de estar desconectado de tu ser.
Mantén tu trabajo y el duro esfuerzo que brindas cada día.
Un maestro se puede equivocar pero sabe valorar bien el paso que da, aceptando su error y reparando lo que erró.
Tranquilízate.
Céntrate en ti. Recuérdalo. Lista estarás pero aún no.«