“El miedo al dolor nos limita y nos priva avanzar.
Para amar has de arriesgar sabiendo que las cosas siempre puedes cambiar.
Amar desde el desapego es complicado. Pues aún os cuesta comprender la complejidad y la dimensión del amor universal e incondicional.
¿Qué es lo que temes?
Teméis que el otro no os corresponda, que sea por interés o se aleje.
Pero os debería dar igual cualquiera de las razones que penséis.
¿Sabes por qué?
Porqué has de recordar que el otro, al igual que un compañero o un amigo sólo te enseña uno de los aspectos del amor que compartes con el exterior.
El mayor amor principalmente reside en vosotros es el único que jamás nos abandonará.
El amor que aprendemos externamente a nosotros es complejo, porque pensáis que lo que dais lo vais a perder, o si desaparece esa persona os dejará un vacío en vuestro interior. Pero recordar debes que todo está conectado y tu esencia no se pierde jamás.
Amar no es perder ni ceder.
Compartimos el amor que tenemos en nuestro interior con el otro por lo que significa amar.
Porque todos merecen recibir amor del exterior.
Pues es una forma de comprender y aceptar como funciona esta existencia.
Los cambios implican perder algo conocido para transformarlo en algo nuevo.
Nada es estático en el mundo.
Debes comprender y aceptar los procesos.
Despertar no implica más que ver lo que antes no estabas dispuesto a mirar.
A conocer la esencia de los demás así como la propia.
Y aún viendo la imperfección del otro, el errar y el posible camino equivocado, aceptando que debe proseguir su propio camino y nada podemos hacer por él más que estar a su lado si te pide la mano.
Tu has de hacer tu camino independientemente de lo que suceda a tu alrededor, pues bajaste para evolucionar.
Todo cuanto programaste vivir vas a superarlo y a avanzar, pues nada os puede ocurrir que no estéis preparados.
Ama al prójimo sin temor, pareja, hermano o amigo, no es más que una mera etiqueta que vosotros pusisteis para clasificar como se debe amar, a uno u otro, según su categoría.
Pero a todos has de amar por igual.
Puede el lazo ser más cercano o no, puede ser más fuerte o más débil, pero todos ellos te enseñarán a amar también partes de ti misma que desconocías.
No temas niña, pues todos hemos pasado por el mismo camino y quien lo evita pronto deberá enfrentarse a él.
Ama sin miedo a perder, ¿qué podrías perder?
Si te hemos dicho que el inmenso amor que alberga tu interior no puedes perderlo, ¿qué te impide amar?
Ama, ama, ama.
¿Hay algo más?”