Estoy muy agradecida por cuanto hiciste y haces.
Puede que en el pasado no comprendiera tu manera de amar, puede que buscara otra forma de dar amor y rechazara cuanto hiciste y fuiste.
Sentí y viví rechazo hacia cuanto era, tu hacer se convirtió en mi hacer y con el tiempo dejé de ser para encontrarme algún día con tu mirada.
Con el tiempo comprendí que pedía a un alma sin brazos que me arropara y me reconociera. Fui consciente que tu amor no era menor al de otros, simplemente tenía el mismo diseño que otros portaban y grabaron en tu ser.
Siendo otra alma que buscaba el mismo amor que anhelaba y que en vez de eso encontró dolor.
No justifico ni deseo lo que viví y sentí, pero con los ojos que ahora habito comprendí en mi lo que vi en ti y aquello en lo que también me convertí.
Por ello te agradezco cuanto hiciste y me enseñaste, pues gracias a ello soy quien soy ahora, en este instante.
Busqué por todos los medios que se abrieron ante mí, para comprender lo que significa amar.
Porque me sumergí en las tinieblas con el corazón encogido para saber cómo me podía amar y para ello antes debía perdonarte y amarte.
Me convertí en una buscadora y alquimista del dolor. Dándome cuenta que de la oscuridad surge el mayor fulgor.
Debían romperme para comprender y valorar el mayor tesoro que nos ofrece esta vida.
Agradezco que te ofrecieras como maestro para llevar esa carga.
Desde hoy ando con paso firme y amoroso por la vida, con la fuerza y sin temor al dolor, porque aprendí que por muchas veces que me caiga me levantaré. Y seguiré andando hasta donde deba llegar.
Analizando hasta el último detalle cuanto surja en el andar para seguir creciendo, resurgiendo de las cenizas. Porque lo último que se pierde es la esperanza y mi corazón me lo recuerda cada día.
Te doy las gracias por todo.
Mi aprendizaje pasó y puedo dejar de buscar tu aprobación y tu protección. Para tomar las riendas y ser mi propio padre; por ello te libero de la carga del pasado para que andes a mi lado sin cogerme de la mano y me acompañes.
Porque sé que aunque no fue lo que yo quería, sí fue lo que necesitaba, e hiciste lo mejor que supiste con las herramientas que te dieron, y aun usando esas herramientas ya usadas, conseguiste que esa hoz que hubiera podido cortar lo más hermoso, la tomaste por la hoja para usar sólo el mango y así el aprendizaje quedara grabado sin romper el brote.
Por ello te doy las gracias.
Tal vez no supiste mostrarme el camino por el que debía transitar ni cómo hacerlo sin temor a errar. Pero me mostraste con qué debía hacerlo y cómo tratar el terreno por el que mis pies dejarían huellas en el suelo.
Porque la tierra hay que amasarla y moverla pero jamás quebrarla.
Gracias, gracias, gracias.
Te amo, te acepto, te respeto, te valoro.
Me amo, me acepto, me respeto, me valoro.